Relato incómodo
Hoy se suscitó una situación algo incómoda cuando volvía de hacer una caminata. Resulta que volví y había una especie de familia alrededor de la puerta de entrada. Yo estaba indeciso de entrar o seguir prolongando “el paseo”. Un señor entrado en edad salió hacia la calle desde adentro del edificio donde vivo queriendo “descubrir” de la escondida que practicaba una chiquilla de alrededor de siete años, atrás de una columna. Soltando una exclamación la descubre. Ahí es cuando yo decido que quiero entrar. La puerta, entonces, la sostenía un hombre de mediana edad -tal vez algunos años más que yo- pelo castaño claro, algo de barba. La sostenía mientras detrás suyo había parte de la familia, y el viejo y la nena estaban afuera. Y ahí es cuando se da el momento CONFUSO de la noche: esbozo un “permiso” mirándolo a los ojos, interpretando de su mirada un desconcierto parecido al mío en cuánto a que no nos conocíamos. Yo tenía derecho a pasar, y él a dudar de dejarme pasar. Finalmente l...