Mi amigo Santiago
Mi amigo Santiago
Mi amigo
Santiago ya no está. El partió hace unas semanas, no me acuerdo exactamente.
Encima me avisaron tarde de que había fallecido. No pude ir al entierro. Sí fui
unos días más tarde. Muy triste todo.
Nuestra
amistad comenzó en el año 2014, en la Universidad Maimónides. Estábamos en una
clase introductoria de no sé qué materia (carrera de Derecho), y, en el recreo,
se me acercó y me preguntó dónde hacía Clown. Al día de hoy no sé de dónde sacó
que yo hacía Clown. Pero era cierto. Yo estaba llendo a estudiar clown en la
escuela de Clown, Bufón y Máscaras de Marcelo Katz. Allí hice ese año y el
siguiente. Luego no seguí, porque me resultó muy demandante.
La amistad
con Santiago si siguió. El se transformó en ese amigo entrañable que creo jamás
había tenido. Tenía sus reservas? Sí, en muchos aspectos era muy reservado.
Pero, dentro de su plan, era muy abierto. Y cariñoso. Justo con su palabra,
podía hacerte ver cosas que otros no.
Así como yo,
él también sufría un trastorno de personalidad: en su caso, era bipolar.
Siempre que
lo consulté sobre eso me dijo que tomaba medicación psiquiátrica, y que con eso
andaba bien. También tenía un tema de psico-motricidad que lo afectaba.
Con él, sin
embargo, construimos una amistad que giraba en torno de nuestro gusto por la
música: construímos un dúo en el que él cantaba y yo, tocaba la guitarra.
Grabamos videos de youtube y hubo un intento por hacernos “más pillos” en la
cuestión, lo que nos llevó a consultar con nuestra gurú Natalia Schvartz. Con
ella practicamos y ensayamos, pero cuando la cosa se ponía un poco más seria -e
interesante para mí- Santiago se infló los cocos y no quiso seguir más. Una
lástima.
Yo me
acuerdo que había estado saliendo con una amiga de Santiago: Luli. Lo hice
desde mediados del 2018 a mediados del 2019 -supongamos-. Luego rompí con ella
-en no muy buenos términos- y tener que ver a Santiago me recordaba mucho a
ella. Esto también, entonces, nos distanció con el Míster.
Los
encuentros en nuestras casas ya no eran los mismos. Él me acusaba de no sé que
cosa de mi noviazgo con Luli, y a mí no me gustaba que él no quisiera profundizar
en el dúo musical.
Así y todo
compartimos unas vacaciones de una semana creo en Mar del Plata, a donde
viajamos con mis padres. Creo que a los dos nos costaba -y a mí me sigue costando-
desprenderme de los mimos de mis viejos y bueno aceptamos el agasajo. Noches
compartidas en habitación de hotel, playa durante el día y juegos y paseos a la
noche. No estuvo nada mal.
Voy a
recordar una anécdota de ese viaje. En la última noche, los cuatro -con mis
viejos- nos sentamos a tomar algo y allí hablamos entre otras cosas, de
política. Dijo mi viejo que para él Macri vaya y pase, pero que Milei era
un jodido: más o menos así.
Creo que era
el verano de 2023, sí, porque ya había pasado la pandemia.
Y Milei gana
las elecciones ese noviembre de 2023. Paralelamente yo me fui enterando que Santiago
empezaba a simpatizar por Milei, y muy cómo es él, comenzó a abrazarlo con
palabras en sus videos. Casi que empezó una militancia. Y yo, como en algunas cosas
no tengo personalidad, me dejé llevar por el odio que nos transmiten por
cadenas y me distancié más de Santiago, no sin dejárselo explícito.
Lo último
que supe de él es que seguía tomando clases de canto con Natalia Schvartz. Y
que lo disfrutaba.
Corría el
año 2025, ya entrados en el Otoño, cuando Santi ingresó en una clínica
psiquiátrica porque se había hecho lío con la medicación que tomaba. Allí se
descompensó, y el resto me lleva a donde empieza esta narración.
Ningún
posteo hice yo hasta ahora tan emotivo como éste: para recordar a un gran amigo.
Cuando lo fui a visitar al cementerio, me paré frente a su tumba, miré al cielo y recé por él. Cómo se te extraña, Titán!!!
Comentarios
Publicar un comentario