KARMA PALERMITANO

 

Karma Palermitano

 

Decido escribir estas líneas porque la situación no da para más.

Volví del cine (Cinemark Palermo, ubicado en la intersección de las calles Beruti y Bulnes) de ver -o diría mejor, mirar- “María”, biopic de María Callas, dirigida por Pablo Larraín. Y debo decir que me sentí como si no hubiera visto la película. Más que nada, me sentí “sacado”del film.

Me sentí “sacado” porque dos veces tuve que darme vuelta para silenciar a personas -mujeres- que parloteaban entre sí: unas en realidad comían pochoclo, a las otras, les parecía eso una falta de respeto y se lo comunicaban.

Antes de enojarme y consecuentemente “perder cercanía” con la película, dos películas se habían empezado a proyectar en mi cabeza: la del presente y la del pasado.

La del pasado tenía que ver con una situación que me había tocado vivir una vez que había ido al mismísimo Cinemark Palermo a ver una película de Tarantino, “Los ocho más odiados”. Hacia el final de la película, sentí que me estaban moviendo mi asiento desde atrás, o pateándolo -ya ni recuerdo con precisión-. Eran unas chicas y se reían. También sentí que se apoyaban en mi asiento, en el apoya-cabeza, y no tuve mejor idea que ir a pegar a esos brazos femeninos: levanté los míos y luego los bajé bruscamente hacia abajo, “en efecto guillotina”, e hice contacto con las manos de esas chicas, probablemente lastimándolas. Ni yo me disculpé por esa acción, ni ellas se quejaron. Más tarde sentiría culpa. Recuerdo que me encontraba con mi papá, que volví a escuchar su respiración, y luego a concentrarme con la película en curso.

Por qué hablo de esta “película” del pasado, hoy, en el presente? Bueno, porque para mí esa tarde yo empecé un karma que ahora está generando sus efectos.

La causa del Karma (extraído de Wikipedia)

El concepto karma no solo tiene una dimensión moral sino también una dimensión existencial. En este sentido, el karma se produce cuando el sujeto que ejecuta una acción no reconoce la verdadera naturaleza de la realidad, y por ello no se reconoce como parte de la causa que origina los efectos que esa misma acción produce, sobre todo cuando dichos efectos le son adversos. Este no reconocimiento también ocasiona la exacerbación de los efectos nocivos, porque los movimientos que hace el sujeto para solucionar el problema solo lo agravan. Ejemplo: el caso de un sujeto que al no saber nadar, y por el instinto de querer sobrevivir, en su desesperación y con sus movimientos bruscos empeora su situación. No se da cuenta de que lo que le hace hundirse cada vez más es su propia reacción.

Si bien hoy me sentí inmerso en la “rueda kármica” por mi iniciada en el pasado, al querer en “el presente” callar a las mujeres, también es cierto que mi padre -que estaba al lado mío otra vez- después de mi segundo pedido furibundo de silencio a las damas, me pidió que me calmara, y esta vez, si pude escucharlo. Y luego contenerme. Así, mientras tanto, transcurrió la película, “María”.

Es increíble lo mucho que aprecio a este arte, como al teatro, a la música, a las artes plásticas, a la danza y a la literatura. Y lo que sufro cuando no puedo gozarlo como me gustaría.

Quiero, para finalizar, decir abiertamente lo que me pasa con este Cinemark Palermo. Estoy prefiriendo acudir a otro tipo de cine, como el Lorca, por ejemplo, porque las personas que concurren allí parecen ser más educadas, tener más respeto por el otro, y también, porqué no decirlo, parecen estar más comprometidas con el hecho de permitirse sentarse a disfrutar de un arte, un día domingo o cuándo sea.

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